Compartir experiencias de vida, fe, espiritualidad, música…
Quiero compartirles este interesante artículo de nuestro amigo el Padre Marco Arana que será uno de los expositores de la semana Juvenil de Teología y Misión “Seamos de Cristo y no de Nosotras/os Mismas/os”. Habla sobre las preocupaciones que tenemos por cuidar nuestro medio ambiente y promover la conciencia ecológica de nuestro pueblo.
Padre Marco Arana, Sacerdote Diocesano de Cajamarca
Publicado en La República, el 15 de Agosto del 2007
A nivel global, el crecimiento económico centrado en la generación de la riqueza sin atender metas y objetivos de sostenibilidad ambiental está destruyendo los ecosistemas de manera acelerada.
Cada día desaparecen miles de hectáreas de bosques; ríos y lagos son contaminados o drenados por las modernas actividades industriales, la atmósfera ha alcanzado niveles de envenenamiento que en algunas grandes capitales ha obligado a fijar horarios para prohibir la circulación de vehículos, las aguas subterráneas son agotadas para abastecer las demandas de dinámicas industriales y urbanas cada vez más crecientes.
El planeta nos pasa la factura con innundaciones, huracanes y sequías que crean verdaderos dramas en Centroamérica, India o China y también en nuestro país.
Nuestros gobernantes y empresarios admiran el crecimiento del vecino país del Sur, el cual ha agotado sus fuentes de energía y actualmente hace planes estratégicos para apropiarse de la oferta hidráulica y energética de sus vecinos. Para nadie es un secreto que Chile no solo necesita el gas peruano, sino que además aha sabido negociar para que les cueste menos; ni que las inversiones chilenas en transporte ferroviario en Bolivia constituyen un paquete integrado de inversiones que apuntan hacia el gas y el agua que de modo irrefrenable necesita su modelo de crecimiento.
Igualmente nuestros gobernantes y líderes empresariales admiran el crecimiento económico de China y poco les importan las noticias de los daños ambientales que ese modelo provoca. Europa Press informaba el 12-02-07 que “aunque los porcentajes de crecimiento oficial de la contaminación puedan parecer relativamente pequeños, hay que tener presente que China es el segundo mayor contaminante del mundo”.
Una consultoría del BM exploraba cuanto costaría la mitigación de los daños ambientales del crecimiento económico del Perú. Aunque la información fue de circulación restringida, allí se señalaba que los costos para mitigar los daños ambientales eran equivalentes al porcentaje de crecimiento del PBI. En términos de costos ambientales, el crecimiento económico del país es ineficiente.
Este crecimiento a costa de destruir nuestros ecosistemas es sencillamente inmoral (aunque luego los limeños se distraigan mirando piletas cibernética, acaso para olvidar la muerte del Rímac).
Seguir promoviendo el crecimiento económico, sin contar con una autoridad ambiental independiente, planes de ordenamiento territorial y zonificación ecológica y económica, armonización del disperso cuerpo de leyes ambientales y planes de educación ambiental que generen una ciudadanía ecológica más consciente, solo nos conducirá a intensificar las brechas de la injusticia social en su versión más dramática de injusticia ambiental, según la cuál sólo los que tienen más recursos podrán aspirar a vivir más, mientras se incrementan los niveles de vulnerabilidad de los más pobres a quienes la contaminación ambiental, estadísticamente, mata más.
Blog para compartir experiencias de vida, fe, espiritualidad, msica y cultura general desde un punto de vista muy particular.